La administración del expresidente estadounidense Donald Trump estaría intensificando sus esfuerzos para lograr un cambio de régimen en Cuba antes de que termine 2026, según reportes de medios internacionales. Esta estrategia forma parte de un enfoque más amplio de Washington para reducir la influencia comunista en América Latina, tras recientes operaciones en Venezuela que han captado atención global.
Estrategia de presión
Según fuentes cercanas al gobierno estadounidense, Trump y sus asesores buscan influenciar directamente a figuras del gobierno cubano, promoviendo negociaciones que podrían llevar a una transición política o incluso al reemplazo de líderes actuales. Aunque no se trata de un plan militar formal, se ha incrementado la presión económica y diplomática sobre La Habana: sanciones financieras, reducción de suministros críticos —como el petróleo que antes recibía desde Venezuela— y restricciones sobre actividades internacionales como misiones médicas.
El objetivo declarado de esta política, según allegados de Trump, es asegurar un legado histórico en política exterior, al lograr el fin del régimen comunista en Cuba, que ha gobernado desde la revolución de 1959 y ha mantenido tensiones con Estados Unidos durante décadas.
Factores que facilitan la presión
El debilitamiento económico de Cuba, agravado por la pérdida de apoyo venezolano y por sanciones prolongadas, ha dejado al país más vulnerable a presiones externas. La reciente operación estadounidense en Venezuela, que derivó en la captura de Nicolás Maduro y altos funcionarios, es vista por algunos estrategas como un modelo que podría aplicarse en Cuba, aunque con desafíos evidentes debido al control interno del régimen cubano.
Respuesta cubana
El gobierno de Miguel Díaz-Canel ha rechazado enérgicamente cualquier intento de injerencia y ha calificado las acciones estadounidenses como coerción imperialista. En días recientes, miles de personas se movilizaron en La Habana para protestar contra la presión de EE. UU. y denunciar la intervención en Venezuela, mostrando que el régimen mantiene capacidad de movilización y apoyo popular, al menos en ciertos sectores.
Desafíos y perspectivas
Aunque la Casa Blanca ha reforzado su enfoque sobre Cuba, analistas advierten que lograr un cambio de régimen no será sencillo. El sistema de partido único, la lealtad de las fuerzas de seguridad y la experiencia histórica de resistencia a presiones externas hacen que cualquier intento de intervención directa sea extremadamente complicado.
El escenario plantea un dilema geopolítico: por un lado, EE. UU. busca debilitar la influencia comunista en la región; por otro, cualquier acción precipitada podría generar inestabilidad humanitaria y tensiones diplomáticas en América Latina.
Trump intensifica la presión sobre Cuba: ¿cambio de régimen o aumento de tensiones?
La estrategia de Trump hacia Cuba evidencia un interés por forzar un cambio político antes de 2026, combinando presión económica, diplomática y el aprovechamiento de vulnerabilidades internas del régimen cubano. Sin embargo, el futuro del país sigue siendo incierto, y los próximos meses serán clave para determinar si estas acciones estadounidenses lograrán alterar la estructura política cubana o si simplemente aumentarán la tensión entre ambos países.
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